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XVII DINASTÍA
(1580-1550 a. C.)

Tebas: corazón de Egipto

Tras la derrota sufrida por los reyes tebanos de la XVI, los hicsos de la XV ocuparon su territorio durante un periodo de tiempo que se ha considerado hubo de ser muy breve. Pero bien por el abandono al que se vieron obligados por la necesidad de hacer frente a las incursiones hurritas que por entonces se llevaban a cabo por tierras de Canaán, de una mayor importancia estratégica para ellos, bien por su posible expulsión, con su salida de Tebas se inicia una nueva dinastía faraónica: la XVII dinastía egipcia.

Reconstrucción ideal de la ciudad de Tebas.
L'Égypte Restituée
S. Aufrère, J.Cl. Golvin y J.Cl. Goyon.

Efectivamente se desconocen los motivos de su salida, y de las razones por las cuales se retiran, no ya de esos territorios del Alto Egipto que pertenecían a aquél reino tebano, sino también, de una gran parte del Medio. De tal manera que ese repliegue les lleva a abandonar todo territorio al S. de la ciudad de Hermópolis Parva (actual el-Ashmunein), o quizás Cusae (actual el-Qusiya), conduciendo por lo tanto a que los tebanos se hicieran de nuevo con el control de su área geográfica, pero también y por la desaparición en manos hicsas de los dinastas de Abido (Dinastía de Abido), de la franja territorial que aquéllos habían administrado. El resto entre el límite abidense y la ciudad de Hermópolis (o Cusae), parece fue mantenido por pequeños príncipes locales fieles al poder hicso. Para los tebanos, su límite N. quedó marcado en algún punto sin determinar de la región abidense, y el S., no ya hasta la ciudad de Edfú como lo fue durante la XVI, sino que se llegó a extender hasta la ciudad de Elefantina aún más al sur.

Desgraciadamente, y al contrario de lo que sucede para otras dinastías del II Periodo Intermedio, para las labores de reconstrucción dinástica de esta, no es posible utilizar el Papiro Real de Turín por cuanto la parte que es de prever los citara no ha llegado a nuestros días, aunque sí y con más o menos fortuna se ha logrado a partir de otros documentos o fuentes arqueológicas de la época. Gracias a ellos sabemos que el fundador de la dinastía fue el rey Sejemrauahjau-Rahotep, mencionado en la Lista Real de Karnak, y en apenas varias estelas en las que se habla de labores de reconstrucción en los templos de Osiris en Abido y de Min en Coptos. Trás él, le sucedió un no menos desconocido rey Sejemrashedtauy-Sebekemsaf (I), quien continuó similares trabajos de reparación, y a juzgar por las muchas evidencias posteriores, una práctica que continuarían la totalidad de los reyes egipcios que les sucedieron y así paliar en lo posible la destrucción y pillaje al que hubieron sometido los hicsos a templos y necrópolis durante su ocupación.

Complejo del templo de Min en Coptos

Al efímero reinado de Sejemraupmaat-Intef, y ante la carente descendencia de éste, le sucede el de su hermano Nubjeperra-Intef*. Este rey nos es especialmente conocido por uno de los "Decretos de Coptos", según el cual sabemos que en el 3er. año de su reinado se cometió un crimen en el templo de Min en Coptos, en el que además de sentenciar al culpable (un alto funcionario civil y religioso local), algunos autores han querido ver una posible existencia en la región de otros reyes junto al tebano y con ello, la fragmentación del poder. Pero si bien esa posibilidad no puede ser del todo descartable dadas las importantes lagunas documentales de este II Periodo Intermedio, es bastante improbable que fuera así por cuanto la frase, "En cuanto a todo rey del Alto Egipto, en cuanto a todo jefe que se muestre compadecido hacia él, no podrá recibir la corona blanca (del Alto Egipto), ni ceñirá la corona roja (del Bajo)...", más bien lo que pareciera querer dictar no era sino una ejemplar sentencia ante un asesinato sin duda grave (aunque no se señala cual), convocando de manera simbólica, a la vez que solemne, a la mas altas jerarquías del "Alto y Bajo Egipto" para que su sentencia fuera ejecutada. Una razón para pensar que eso fuera así, está en el hecho de que el rey tebano y en ese supuesto, no hubiera podido tener potestad alguna en el Bajo Egipto por cuanto era territorio hicso y escapaba a su dictamen, sino muy al contrario, era él (y todos los reyes tebanos que le siguieron hasta bien entrada la dinastía) quien debía someterse a la autoridad del poder hicso de Avaris.

A este rey tebano le sucedieron un grupo de reyes de los que apenas se sabe continuaron la práctica constructiva de sus antecesores, así como de diversas expediciones al Desierto Oriental, todo ello en un clima de paz con sus dominantes vecinos hasta que en el reinado de Sequenenra-Taa* (Qen), "El Bravo", parecen observarse los primeros síntomas de conflicto. Uno de ellos nos viene señalado en un documento de la XIX dinastía conocido como "Papiro Sallier I", en donde el rey hicso Aauserra-Ipepi le hace saber al "Príncipe de la Ciudad del Sur", Sequenenra-Taa* (Qen), de las molestias que le originaban los bramidos de los hipopótamos que al parecer el tebano mantenía en un estanque de la capital, seguramente para el arponeo ritual al que se veían sometidos tales plantígrados.

Independientemente de lo extraño de tal queja, estando como estaba la residencia real hicsa a tan gran distancia de la tebana, es probable que este documento no señalara sino el inicio de unas desavenencias religiosas por ser precisamente ese animal una de las representaciones de su deidad adoptada por excelencia, el dios Set. Desgraciadamente no se ha conservado la parte final de ese documento, y por lo tanto, el devenir de los hechos, pero el hallazgo de la momia de Sequenenra-Taa* (Qen) con unas importantes lesiones cerebrales seguramente producidas durante algún combate, ha hecho pensar que tras ese relato se esconda un generalizado conflicto del que este rey acabaría siendo su primera y más importante víctima. Fue por quizás ese acontecimiento, el motivo por el cual a su esposa, la reina Ahhotep (I), le tocara desempeñar importantes funciones militares en aquéllos momentos, como así queda demostrado al concedérsele el notable "Collar de las Moscas", la más importante distinción militar egipcia.

Condecoración militar. Cadena y moscas de oro procedentes del ajuar funerario de la reina Ahhotep (I). Museo de El Cairo. CG 52671.

Le sucedió el que fuera probablemente su hermano Wadyejeperra-Kamose*,y según nos señala la llamada "Tablilla Carnarvon I",
Segunda Estela de Kamose. Museo de Luxor
aún a pesar de la negativa de sus consejeros, quiénes no deseaban el enfrentamiento con los hicsos, Wadyejeperra-Kamose*, no satisfecho con compartir Egipto con kushitas e hicsos, además de por los sangrantes impuestos a los que les sometían estos últimos, decide desoirlos y continuar aquéllos combates en la búsqueda de la definitiva expulsión asiática. Así, con su ejército "medya" y una poderosa flota naval, se dirige hacia el norte camino de la capital hicsa y ocupa los territorios de Bahariya, Cinópolis, Gebelein, Neferusi y Per-Shak, por entonces defendidos por pequeños ejércitos locales fieles al extranjero. Es en ese contexto cuando según la "Segunda Estela de Kamose*", un heraldo del rey Aauserra-Ipepi que se dirigía al Reino de Kush, es interceptado en el Desierto Occidental y conocidos los planes del hicso. Estos no eran sino conseguir que su aliado el rey de Kush se sumase a la contienda y atacara a los tebanos por el sur para así debilitar su posición norte: "...! Ven hacia el norte !. No temas. Mira, él esta aquí en mi poder. No hay nadie que se alze contra ti en este Egipto. No voy a permitirle el paso hasta que tú hayas llegado. Entonces nosotros nos repartiremos las ciudades de este Egipto y nuestras dos tierras se alegrarán...". Pero ello no le detuvo y continuó con su objetivo de alcanzar Avaris, aunque no lo consiguiera a pesar de las informaciones que parecen desprenderse de su "Segunda Estela", por cuanto en su 3er año de reinado éste desaparece (es posible que muriese en algún combate), y hubiera de ser su sucesor, Nebpehtyra-Ahmose*(I), quien en el año 11 de su reinado ocupase su capital de manera definitiva tras vencer a las tropas de Hotepibra-Jamudy, para posteriormente, y tras asaltar la fortaleza de Scharuhen en Palestina, en donde se habían refugiado, perseguirlos hasta el río Eúfrates. Posteriormente atacó el Reino de Kush, y colocó al frente de la fortaleza de Buhen a un "Virrey de Kush" a quien encargó velar por la seguridad de Egipto en el sur.

Con la expulsión hicsa por parte de los gobernantes de esta breve dinastía, se ponía fin a la dominación extranjera en Egipto. Un prolongado y convulso periodo histórico tras el cual se generarían, aún más si cabe, los profundos sentimientos patrióticos de los egipcios que acabaron por desembocar en la formación del renovado estado egipcio de la XVIII dinastía. El II Periodo Intermedio ha terminado; el Imperio Nuevo comienza.



PRINCIPALES ACONTECIMIENTOS
POLÍTICOS CULTURALES SINCRONISMO CON EL MUNDO ORIENTAL
- Salida de las tropas hicsas de Tebas por unas no aclaradas razones - Aislamiento tebano  
- Subordinación del poder tebano al hicso - Continúan las expediciones mineras al Dyebel Zeit en el Desierto Oriental  
- Primeros conflictos con los hicsos bajo la autoridad de Sequenenra-Taa* (Qen), quizás, por cuestiones religiosas - Tropas de origen nubio "medya" se instalan en Egipto. Enterramientos "Pan-Graves" en el Alto y Medio Egipto  
- Generalización de los conflictos armados durante el reinado de Wadyejeperra-Kamose* por todo Egipto. Asalto al Reino de Kush - Nuevos métodos de combate. Utilización de carros de guerra. Primera mención a los caballos en la Segunda Estela de Kamose
- Ocupación de Avaris por los tebanos y expulsión hicsa durante el reinado de Nebpehtyra-Ahmose*(I) - Enterramientos reales en Dra Abu el-Naga, y sobre ellas, pequeñas pirámides de ladrillo. Continuidad en la elaboración de sarcófagos tipo "Rishi"
  - Obra Literaria: El Canto del Arpista

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