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ORÍGENES
(Dinastías 00-0)

(5300-3000 a. C.)

Los pobladores del Valle del Nilo

La presencia humana en el noreste de África está ya más o menos aceptada que lo fue durante el Pleistoceno Tardío, más fue en el Paleolítico Tardío Inferior (24.000-10.000 a. C.) cuando en el Valle del Nilo se confirma su estancia gracias a los diversos restos líticos hallados.

Cabeza antropomorfa. Merimde.
Museo de El Cairo (JE 97472)

Con motivo de los cambios climáticos que se sucedieron en el Sáhara aproximadamente en el 10.000 a.C. y que conllevaron a su progresiva desecación, diversas poblaciones nómadas hasta entonces dispersas por la sabana sahariana, se vieron obligadas a desplazarse hacia el Valle del Nilo en busca de ése hábitat húmedo que les permitiera aquella existencia basada en su habitual dedicación a la caza y recolección. Esos primeros asentamientos se dan en zonas elevadas del Valle y en una situación que les permitiera escapar de las inundaciones cíclicas de aquél río, así como suficientemente próximas como para impedir que la distancia les impidiese la importante fuente de recursos alimenticios de los que la ribera les proveía.

Pero ésa imposición geográfica les derivó hacia unos profundos cambios sociales que sin duda marcaron su devenir social, pues si hasta entonces su nomadismo no les permitía un desarrollo socio-cultural estable, el semi-sedentarismo al que ahora se veían obligados les indujo a cambiar sus comportamientos sociales. Así la necesidad de buscar espacios habitables, por entonces bastante disminuidos, les obligó a buscar asentamientos fijos en dónde hombres y mujeres con similares señas se reunieran. Cabe pensar que bajo algún tipo de autoridad, y su identidad común (similar modo de vida, etnia, espacio geográfico, etc.) diferenciada de las restantes mediante algún tipo de seña adquirida como propia, de tal manera que a finales del Neolítico (IV milenio) hay dos “facies” claramente diferenciadas; en el Bajo Egipto la conocida como “Complejo Cultural de Maadi” (4.000-3.200 a. C.) cuyos orígenes cabe buscarlos en la llamada de Fayum "A" (asentada en los alrededores del lago de igual nombre), la de Merimde en el vértice occidental del delta y El-Omari en el oriental y en el Alto Egipto la denominada Badariense (4.400-4.000 a. C.). La primera más evolucionada, basada en un importante desarrollo agrícola y ganadero, así como de un notable nivel en las artes de la pesca.

Durante la cultura de Maadi en el Bajo Egipto, se confirma el salto cualitativo de aquellas otrora industrias líticas a ésta otra ya metalúrgica, seguramente gracias a la posición geográfica que ocuparon y que les permitía adquirir los conocimientos más desarrollados que se estaban llevando a cabo en el Oriente Próximo. Esta situación, les indujo también a un mayor desarrollo de su agricultura, pilar básico de su modo de vida, de tal manera que en ése afán de pervivencia, consiguieron graduar las crecidas anuales del Nilo mediante la construcción de estanques, diques y canales. Obras que aseguraron su estancia y con ellas, la posibilidad de crear sociedades agrícolas que posteriormente derivarían en importantes núcleos poblacionales tales como Buto, Mendes, Sais, Heliópolis, Hermópolis, etc., para a su vez éstas desembocar en otras notables formaciones administrativas territoriales (nomos).

Como quiera que aquella sociedad precisó de unos gestores que los administrasen y unos técnicos que las desarrollaran, nació una incipiente élite social que permitió una mejor y más óptima gestión de los recursos de la comunidad por parte de sus gobernantes. Desgraciadamente, las condiciones naturales del Bajo Egipto no nos han permitido hallar excesivas trazas de tal desarrollo, cosa que no sucede para los del Alto, como ya apuntábamos en un nivel inferior.

En el Alto Egipto y tras el Badariense, le sucede el Amratiense o Nagada I, las cuales seguramente alcanzaron la Baja Nubia, el Guerzeense Antiguo (Guerzeense “A” o Nagada II. 3.500-3.200 a. C.) y el Guerzeense Tardío (Guerzeense “B” o Nagada III. 3.200-3000 a. C.). De todos ellos han quedado importantes restos documentales tales como cerámicos, utensillos en pizarra y objetos ornamentales y estando su sociedad preferentemente dedicada a la pesca y la caza, diversos utensillos relacionados. Las labores agrícolas, que como es lógico también les eran conocidas, estaban menos avanzadas que en el Delta.

Pintura mural de la tumba 100 de Hieracómpolis. Periodo
Gueerzense Antiguo

Es obvio decir, que cada unidad administrativa tanto del Alto como del Bajo, contó a su vez con un dios local. Así podemos citar a la diosa Neit de Sais ú Horus de Behedet en el Bajo y Set de Ombos, Hathor de Dendera o Min de Coptos en el Alto. Todas ellas con sus respectivos templos y a su frente, unos sacerdotes que velaron por la salvaguarda de unos ritos propios. De igual manera parece lógico pensar que cada entidad administrativa fue agrupando y confederándose de acuerdo con similares condiciones culturales o sociales en torno a una figura regia, así, que cuando tiene lugar el Guerzeense Tardío en el Alto Egipto y su coetáneo en el Bajo, el llamado periodo Maadi, dos importantes reinos ya se habían formado; en el Alto con centro de poder en Nejen (Hieracómpolis) y en el Bajo en la ciudad de Buto, en cuyo lugar ya hace aparición el esquemático símbolo del palacio real (serej), símbolo de la autoridad regia.

Esta diferentente disposición cultural en un espacio cuya delimitación no lo fué por unas barreras geográficas naturales, hizo que entre ambos reinos se sucedieran una serie de conflictos, acabando en una victoria del Bajo Egipto sobre los del Alto y por ello, de una imposición de la monarquía del dios Horus sobre la de Set; “estandartes” deíficos de ambas comunidades.
Paleta de Narmer
Museo de El Cairo (JE32169)

A ésa supremacía le siguió un periodo de asimilación en el que los progresos del Bajo fueron adquiridos por los del Alto, de tal manera, que cuando la monarquía de Buto desapareció por alguna cirunstancia todavía hoy no aclarada, la capital sureña de Hieracómpolis, se irguió como verdadera heredera de aquélla monarquía horiana, naciendo lo que se ha dado en llamar Dinastía “0” y haciéndose representar en sus “serej” bajo el símbolo de la autoridad del dios Horus, un halcón.

Pero ésta circunstancia, nunca fue aceptada por aquellos pobladores del Bajo y una serie de conflictos se sucedieron nuevamente entre ellos. Es de éste espacio de tiempo de dónde provienen la mayor parte de restos arqueológicos del Predinástico en los que se ve a figuras coronadas del Alto batiendo a los pobladores del Delta (especialmente en paletas votivas y mazas ceremoniales), y es también de éste periodo de dónde surgen una serie de reyes predinásticos como Hat, Horus Iri, Horus Ka, Horus Cocodrilo, Horus Escorpión, etc., además de otros en dónde su única mención es la fachada de su palacio; el "serej" antes mencionado.

Éstos reyes de Hieracómpolis en su intento por acercarse al Delta (nada se sabe de sus monarcas), se van instalando en Tinis y en una zona próxima construyen su necrópolis (Abido). Fue aquí dónde en la década de los 80 el Instituto Arqueológico Alemán halló las primeras muestras de escritura ideográfica y numérica halladas en Egipto que no son sino las verdaderas precursoras de la escritura jeroglífica posterior. Allí aparecieron diversas representaciones de halcones, peces, cocodrilos, escorpiones, cabezas de toros, etc., y como quiera que similares documentos se han ido hallando a lo largo del Valle del Nilo, ésta circunstancia ha hecho pensar que si bien la unión de las “Dos Tierras” pudo producirse tras la victoria de un rey del Alto Egipto, el Horus Narmer, ésta se produjo tras un largo periodo de conflictos. Efectivamente, una conocida paleta hallada en Hieracómpolis se ha interpretado tradicionalmente como la evidencia de que fue Narmer quien conquistara el Bajo Egipto, ya que en una de sus caras, portando la Corona Blanca (“regalia” del Alto Egipto), golpea a un enemigo de las tierras pantanosas del Bajo, mientras en la otra, en dónde se le muestra ciñendo la Corona Roja (“regalia” del Bajo Egipto) se le ve inspeccionando los cuerpos decapitados de sus enemigos.

Tras Horus Narmer, último representante de la llamada “Dinastía 0”, y precursor de una cultura que iba a perdurar durante varios milenios, le sucede Horus Aha, fundador de la primera dinastía egipcia.

Nota: Si bien la tradicional división histórica egipcia, expresada por Manetón (sacerdote e historiador egipcio del siglo III a. C) en su obra Aegyptiaca y que nos ha llegado gracias a diversos fragmentos recogidos en obras de autores clásicos como Flavio Josefo (s. I), Julio Africano (s.II-III), Eusebio de Cesarea (s. III-IV), etc., el primer rey egipcio fue un personaje por nombre “Menes” aunque anteriormente citase otros de determinado calado regio, dado que enumerar todos ellos significaría entrar en unas valoraciones consideradas como propias del terreno mítico y éstas más acorde con la percepción de los autores de la antigüedad que de la nuestra metodológica, aquí tan sólo se han señalado aquellos que, habiéndose constatado con las distintas investigaciones arqueológicas actuales se hallen más próximas a la que es de prever su verdadera realidad histórica.



PRINCIPALES ACONTECIMIENTOS
POLÍTICOS CULTURALES SINCRONISMO CON EL MUNDO ORIENTAL
- Pueblos nómadas del norte de Africa, ante el cambio climático, se asientan en el Valle del Nilo - Desarrollo de elementos líticos - Culturas del Sumer: Ubaid y Eridu Ware
- Formación de poblaciones a lo largo del Valle del Nilo y agrupación de núcleos geográficos: los nomos - Primeros contactos con Nubia - Durante Nagada III, reinado del acadio rey No
- Desarrollo de dos espacios culturales y con ello políticos, claramente diferenciados. Culturas de Fayum A, Merimde, El-Omari y Maadi en el Bajo Egipto y Badariense, Amratiense y Guerzeense A y B en el Alto - Primeras muestras de escritura ideográfica y numérica en el Alto Egipto  
- Confederación de nomos y asociación cultural o geográfica en torno a una figura real - Aparición del serej
- Conflictos entre el Alto y Bajo Egipto - Creación del calendario
- Victoria del Bajo Egipto y supremacía de su dios Horus  
- Desaparición de la capital de los territorios del Norte, Buto y asunción de Hieracómpolis como capital de ambos territorios
- Victoria del Bajo Egipto
- Unificación de Egipto bajo Horus Narmer

REYES DEL BAJO EGIPTO
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