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XX DINASTÍA
(1186 - 1069 a. C.)

Los últimos ramesidas: final de una larga etapa

Tras la muerte del enfermizo Ajenra-Siptah*, el problema sucesorio se resolvió en favor de la que fuera esposa de su antecesor, la reina Sitra-Tausert*. Pero esta solución que pareciera resolvía el problema, no lo hizo, pues prácticamente desde ese primer momento Tausert* ya contó con la rivalidad de un desconocido personaje, quizás originario de alguna saga ramesida, quien incluso pudo llegar a mantener un reinado paralelo en algún momento: Userjaura-Sethnajt*.

Fueron años difíciles para la gobernabilidad del país, como así parece reflejarlo el Papiro Harris I que habla de "años vacíos" para probablemente referirse a éstos. Pero desaparecida la reina, Userjaura-Sethnajt* pasó a ocupar su lugar ya en solitario e iniciar la difícil tarea de consolidación dinástica, aunque dada la brevedad de su reinado (apenas un par de años) sólo lo acabara consiguiendo su hijo y sucesor Usermaatra-Meriamon-Ramsés*(III) quien constituiría el último gran reinado del Imperio Nuevo.

Templo funerario de Medinet Habu

Ramsés* (III) continuó la tarea pacificadora de su padre, restableció el poder de los templos, y reorganizó la administración en clases: funcionarios de palacio y grandes príncipes o gobernadores de nomos, ejército, y obreros. Su objetivo era devolver a Egipto el antiguo esplendor de aquéllas XVIII y XIX que le precedieron, y a través de esa estabilidad, retomar el poderío externo ya bastante mermado por la debilidad de los gobiernos anteriores, al que habría que añadir el acaecido durante el suyo por la actividad especialmente combativa de los pueblos vecinos. Nubios y libios se constituyeron en sus principales rivales, siendo a ellos hacia quiénes dirigió sus tropas en los años 5 y 11 de su reinado. Pero quizás la que llevó a cabo contra los llamados "Pueblos del Mar", una heterogénea coalición de pueblos (peleset, tjeker, shekelesh, denyen, weshesh y shardana, entre otros), probablemente con origen en el Egeo y/o Asia Menor, a quiénes ya tuviera ocasión de combatir Baenra-Merenptah*, fuera la más trascendente por cuanto esa confederación determinó un nuevo mapa político en Asia una vez que ésta acabó con el poderío hitita en el área. De todo ello se conservan significativas inscripciones en su templo de Medinet-Habu, sabiendo por las mismas que en el año 8 de su reinado dirigió tropas destacadas en Siria y Palestina contra ellos, a la vez que efectivos navales hicieron lo propio en el delta del Nilo consiguiendo aplastar toda posibilidad de penetración en territorio egipcio.

Su reinado quedó marcado por la recuperación económica que le permitió continuar la explotación de las canteras y minas, organizar expediciones comerciales al "País de Punt" y Sinaí, o la construcción de grandes obras como su gran templo funerario en Medinet-Habu, o la ampliación del templo de Amón en Karnak.
Detalle de los "peleset", uno de los "Pueblos del Mar"
Templo de Medinet Habu
Pero esas acciones que pretendió positivas, no estuvieron exentas de dificultades. Así se sabe de cierto complot en Atribis dirigido por uno de sus visires, o de una conspiración en el harén real cuyo alcance se desconoce. Lo que si se sabe por los papiros Lee, Rollin y Jurídico de Turín, que hubo hasta 36 personajes notables involucrados (reinas, príncipes, jueces, etc.), y el motivo parece no fue otro que el intento por parte de una de las esposas secundarias de situar a su hijo en la sucesión. Una problemática que se constata en el hecho de que a pesar de ser muchos los personajes reales que aparecen en las paredes de su templo funerario, curiosamente no aparece ninguno con su nombre. Pero éstos no fueron los únicos problemas que padeció, sino que aún en el año 29 estalló una huelga de artesanos en Deir el-Medina (la 1ª conocida de la Historia) por lo que consideraron unas deficientes condiciones de vida para ellos y su familia, y muy especialmente por la precariedad en el suministro de agua. Pero si bien se calmó el malestar inicial con el suministro de alimentos, bebidas y ropa de vestir, e incluso se inició la construcción de un pozo que llegaría a alcanzar los 22 mts. de profundidad (posteriormente los 50 mts), la falta de resultados, unido a las malversaciones en los fondos que se les asignó, la situación no se resolvió y la huelga volvió a repetirse.

Usermaatra-Meriamon-Ramsés*(III), tuvo numerosa prole masculina, y cuando en el año 32 desapareció, y su cuerpo fue enterrado en el Valle de los Reyes, fue su hijo Heqamaatra-Ramsés*(IV) quien pasó a sucederle aunque no sin cierto misterio por la continuada reafirmación de su origen de la que hizo gala. Curiosamente, idéntica reafirmación filial que harían sus otros hermanos cuando llegado el momento le sucedieran.

Poblado de Deir el-Medina

Su reinado bien se pudo iniciar con la redacción del informe, y sentencia, de los personajes juzgados ante el tribunal por el asunto de la conspiración del harén real de su padre, a la vez que se dedicaba a elogiarlo efusivamente enumerando sus logros. Todo ello, en una situación política que pudo ser compleja pues por ejemplo su tumba sólo se pudo iniciar pasados 15 meses desde la llegada al trono. Quizás, como no, por la situación conflictiva que aún mantenían los artesanos de Deir el-Medina quiénes estaban llamados a construirla, pero resulta cuanto menos sorprendente. Sea como fuere, aquélla situación se resolvió con la ampliación de personal, que no así en la calidad de los trabajos aunque se añadiera en su decoración el llamado "Libro de las Cavernas" o los "Libros de los Cielos". Por otro lado pretendió ser un gran constructor, pues son numerosos los trabajos que inició en la orilla occidental tebana, así como en Karnak, Abido, y otros puntos de la geografía egipcia, a pesar de que en muchos de ellos escasamente consiguiera iniciarlos pues la brevedad de su reinado (6 años y 8 meses) acabó truncando sus ambiciones.

De su hijo Usermaatra-Sejeperenra-Ramsés*(V) apenas nos han llegado restos documentales. Sólo cabría apuntar que fue durante su reinado cuando se escribió el Papiro Wilbour, un importante documento fiscal, u otro papiro conocido como del "escándalo de Elefantina", fiel testigo de la corrupción existente. Cuando Ramsés*(V) muere por probablemente una enfermedad infecciosa (viruela), se inició la construcción de su tumba, pero habría de ser su tío, en medio de posibles desórdenes, quien le sucediera y terminara.

Nebmaatra-Ramsés*(VI), tras autoafirmarse, extraña y repetidamente en sus orígenes como hijo de Usermaatra-Meriamon-Ramsés*(III), continuó sin poner freno a los desmanes de aquélla debilitada sociedad. Su nombre figura en muy diversos lugares del territorio egipcio, aunque por lo general más debido a prácticas suplantadoras que a las de su escasa actividad constructiva o de gobierno. Apenas se dedicó a grabar algunas escenas en Karnak y Medinet-Habu. La única gran obra que llevó a cabo fue la conclusión de la gran tumba en el Valle de los Reyes que iniciara su antecesor. Una tumba en dónde se retoman determinados textos religiosos, a la vez que otros astronómicos.

A su muerte, su hijo Itamón le sucede con el nombre de Usermaatra-Setepenra-Meriamón-Ramsés*(VII) en medio de importantes desórdenes, provocados, además de por la prolongada inestabilidad social de la época, en la que hay constancia de un importante incremento de precios en los cereales, por la incursión de determinados pueblos asiáticos en el Delta a los que hubo de combatir. Al igual que sucediera con su antecesor, el único monumento importante de su reinado fue su tumba, y aún esta, de menores dimensiones que las habituales.

Con la muerte sin heredero, (su hijo Ramsés ya habría muerto), fue su tío Usermaatra-Ajenamón-Ramsés*(VIII), el que parece un enigmático hijo de Ramsés*(III) , o incluso un usurpador con igual nombre (Sethirjopshef), quien pasó a sucederle. Apenas se sabe nada de su breve reinado, ni aún si se construyó tumba en la necrópolis tebana, pues ni ha aparecido esta, ni su momia.

Le sucedió Neferkara-Ramsés*(IX) quien se ha pensado pudo ser hijo de Mentuhirjopshef; uno de los numerosos hijos de Ramsés*(III). Su reinado de unos 18 años fue una prolongación de los que le precedieron; es decir, de anarquía y corrupción. Durante su reinado se extrajo oro en las minas de Nubia, aunque en una situación bastante inestable puesto que en esa época se constatan incursiones nómadas que hubo de resolver la propia población nubia, y no tropas al mando de los visires de Nubia, supuestamente encargados de velar por la seguridad de la región. Es también en esa época cuando se tiene noticia de emigraciones libias al Valle, incluso para trabajar en el poblado artesano de Deir el-Medina; una poblado muy vigilado por saberse de investigaciones policiales que pretendieron poner freno a los continuados robos en tumbas reales. Desgraciadamente, y aún a pesar del juicio y duras penas ejemplares impuestas, no parece seguro que lo consiguieran por cuanto es más que probable que algunos personajes principales estuvieran involucrados. Por lo demás, es durante el reinado de este rey cuando se quiere apreciar la creciente influencia del clero de Amón en Tebas en detrimento del poder real cuando uno de sus grandes sacerdotes, Amenhotep, acabara por distanciarse del gobierno central para adquirir unas tareas de gobierno en la Tebaida. Su tumba es una muestra de la dificultad del momento ya que no estuvo concluída a su muerte a pesar de los 18 años de reinado.

Un desconocido Jepermaatra-Ramsés*(X) , aunque quizás hijo del anterior, le sucedió. Su nombre apenas nos es conocido por ciertas inscripciones localizadas en Karnak, Aniba en Nubia, y su pequeña tumba en el Valle de los Reyes. Lamentáblemente aún hoy en día sin ser estudiada en su totalidad.

Herior y su esposa, Nedyemet. Detalle del papiro de Nedyemet. British Museum. EA10541

La división del país era ya un hecho cuando Menmaatra-Ramsés*(XI), subió al trono. En el año 17 de su reinado, y por lo que parece una desesperada situación por controlar el Alto Egipto, el que fuera Virrey de Kush, Panehesy, se instala con sus tropas en Tebas, y depone a su Gran Sacerdote de Amón, Amenhotep. Pero bien por la dificultad social producto de la hambruna que padecía la zona, bien por los desmanes de sus actos y/o tropas (en esa época se produjeron importantes robos en tumbas reales), Amenhotep acabó pidiendo ayuda al rey, respondiendo Ramsés*(XI) con el envió de tropas y el encargo al general Pianji de detener la situación. Lo consiguió, tras lo que parecen graves enfrentamientos en la ciudad Cinópolis (Hardai), pues quedó arrasada, y Panehesy se retiró al S. desde dónde siguió intrigando contra el rey egipcio. Corría el año 19, y fue tal la satisfacción por la victoria, que a partir de entonces nacía lo que pasó a llamarse "Era del Renacimiento". Una nueva etapa que quedó perpetuada en los documentos oficiales del Alto Egipto con una doble data; por un lado se señalaba la fecha propia del reinado, y por la otra, la fecha desde tal victoria. Pero si bien Ramsés*(XI) mantuvo su autoridad en la región (más representativa que real), no quiso, o no pudo evitar seguir presenciando la secesión del Alto Egipto, ahora con una dictadura encubierta bajo forma teocrática que imponía el nuevo Gran Sacerdote de Amón, Herior (o Pianji según recientes investigaciones), quien pasaba a ser el hombre fuerte de la Tebaida e inclusó se arrogara enseñas propias de la autoridad real como el de encerrar su nombre en un "cartucho", o el de hacerse figurar en los relieves en pie de igualdad que el rey, aunque siempre supeditado a su autoridad. De esta época es el conocido relato de Unamón, un viaje que llevaba a este personaje a Biblos para la compra de madera con la que reparar la barca sagrada de Amón, lo que demuestra su autonomia frente a la del rey. Herior murió antes que el monarca, sucediéndole Pianji, y a Menmaatra-Ramsés*(XI) se le construyó una tumba en el Valle de los Reyes que probablemente nunca llegó a ocupar porque quizás dónde se hizo enterrar fue en alguna tumba del norte. Desaparecido el último integrante de la saga ramesida, y por consiguiente, del Imperio Nuevo, su sucesor acabó siendo quien probablemente fuera su yerno, el visir del Bajo Egipto, Hedyejeperra-Nesbanebdyedet*, el Smendes de los griegos, quien establecido en la ciudad de Tanis hizo de esta la capital del país. Lamentáblemente no por mucho tiempo, pues en el Alto Egipto, los Grandes Sacerdotes de Amón en Tebas acabaron siendo los verdaderos monarcas de la zona. Una vez más Egipto se dividía, y se iniciaba lo que se ha dado en llamar, incorrectamente, "Tercer Periodo Intermedio".



PRINCIPALES ACONTECIMIENTOS
POLÍTICOS CULTURALES SINCRONISMO CON EL MUNDO ORIENTAL
- Conflicto con la reina Tausert*. El rey Userjaura-Sethnajt* - Construcción del templo funerario de Ramsés* (III) en Medinet-Habu - Grandes movimientos migratorios en el Próximo Oriente. Combates en Asiria y Elam. Desmoronamiento del Imperio Hitita por parte de los Pueblos del Mar
- El último gran rey del Imperio Nuevo: Usermaatra-Meriamon-Ramsés* (III) - 1ª huelga recogida en la Historia - Desaparición de los micénicos. Invasiones dorias
- Estabilidad social, de gobierno y económica. Reorganización de las administraciones. Reapertura de minas. Expedición al País de Punt. - Saqueo de tumbas reales y templos - El nacimiento de los fenicios
- Guerras contra nubios, libios y los "Pueblos del Mar" - Papiros Harris y Wilbour - El resurgir de los asirios
- Inestabilidad creciente. Huelga de los trabajadores de Deir el-Medina. Ineficacia de los reyes ramesidas - La literatura satírica
- Neferkara-Ramsés* (IX), y los incipientes actos de división del país - Inclusión en las tumbas reales del Libro de las Cavernas, de la Tierra y de los Libros de los Cielos
- Menmaatra-Ramsés*(XI), o la estabilidad pasajera. Expulsión de Panehesy por las tropas de Pianji. División del país, pérdida del control de Nubia y de la influencia egipcia en Asia. Fin del Imperio Nuevo

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