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IV DINASTÍA
(2613-2494 a. C.)

Los constructores de pirámides

Bajo la IV dinastía Egipto alcanza uno de los momentos álgidos de su dilatada historia. Es la época en la cual se erigiron sus mayores construcciones funerarias, y ejemplo de la magnitud de su obra, las pirámides. Edificaciones que jugaron un papel trascendental en la consolidación de un estado por aquél entonces en fase inicial y sobre todo de su monarquía al aglutinar en su entorno una administración eficaz y un pueblo, el egipcio, unido ante un mismo cometido.

Pirámide "Roja" de Seneferu en Dahshur.
Al fondo, su pirámide "Romboidal".

Bajo el reinado de Seneferu, con quien se inicia la dinastía, se llevaron a cabo numerosas empresas. Así por un lado se realizan expediciones militares a Nubia, Libia y Sinaí y comerciales a Biblos y Desierto Oriental, y por otro, se produjo una frenética actividad constructora hasta entonces nunca vista. Seneferu, construye hasta tres pirámides de relevancia (y previsiblemente alguna otra menor), y entre ellas, la primera auténtica; la llamada “Pirámide Roja” de Dahshur.

A la muerte de éste, es su hijo Jufu quien continuó la prolífica labor de su padre, prosiguiendo la importante actividad comercial exterior, así como constructiva interior al levantar diversos templos a lo largo del Valle del Nilo, y erigiendo el mayor y más significativo monumento que del Antiguo Egipto nos ha llegado: “La Gran Pirámide”.

Esta edificación levantada en la planicie de Guiza, marcó el cenit constructivo egipcio. Herodoto nos dice que se tardó 20 años en levantarse y sus dimensiones, 230 mts. de lado por 146 de altura, nos hablan del grado técnico, organizativo y social que el pueblo egipcio había alcanzado ya para entonces.

Pirámides de Jufu, Jafra y Menkaura en Guiza

Tras Jufu, su hijo Dyedefra sube al poder, y por unas razones en las que se ha querido ver algún tipo de ruptura dinástica, abandonó Guiza e inició su monumento funerario a 8 km. de su necrópolis, en un lugar ahora conocido como Abu-Rawash. Pero bien por lo breve de su reinado, y por ello de su no conclusión, bien por el expolio al que se vio sometida (principalmente en época ramesida), la pirámide de Dyedefra nos ha llegado en peores condiciones y no necesariamente técnicas de lo que lo fueron las de sus antecesores.

A su muerte, en unos términos absolutamente desconocidos, algo sucede para que sea su hermano Jafra y no alguno de sus hijos quien se hiciera con el poder y volver a retomar Guiza como lugar de enterramiento, pues fué allí dónde construyó la que es segunda pirámide de la planicie. En ésta ocasión una pirámide de 215 mts de lado por 143 de altura.

Triada de Menkaura. JE40679
Museo de El Cairo

Este rey, se dedicó a levantar numerosos templos y promover muy especialmente el culto al dios Ra, de tal manera, que es durante su gobierno cuando el sacerdocio adquiere una especial relevancia y el importante poder religioso que con el paso de los años iba a traer importantes consecuencias políticas.

Curiosamente sus inmediatos sucesores, Hordyedefra y Baefra fueron relegados al olvido, y si bien les acompaña toda una suerte de carencias documentales (apenas se les menciona en cierto graffiti del Wadi Hammamat), no sería desproporcionado afirmar que durante ése intervalo crítico de gobierno entre los reinados de Jafra y Menkaura, y dado que éste último parece devolvió ciertas prerrogativas que el clero había perdido, éstos quizás pudieron intentar algún tipo de reforma entre los estamentos religiosos y que por las circunstancias que fueren resultó fallida.

Tras Menkaura, su también enigmático sucesor, el rey Shepseskaf, pudo volver de nuevo a plantear reformas religiosas tendentes a disminuir el para entonces ya poderoso sacerdocio de Heliópolis en lo que parecen ya claras disputas con la monarquía. Esa circunstancia, seguro produjo unos disturbios sociales con los que debió acabar la dinastía. De hecho, la dinastía pudo finalizar con el reinado de un prácticamente desconocido Dyedefptah.

Como consecuencia, o relacionado con éstas circunstancias, Shepseskaf abandonó el culto solar que tan férreamente habían mantenido sus antecesores y con él, el de su máxima expresión funeraria, la “pirámide”. Esas razones le obligaron a abandonar de nuevo el área de Guiza para construirse una importante, aunque sencilla mástaba en Saqqara en lo que cabría pensar una postura religiosa más próxima a la teología menfita que a la entonces influyente, pero rival heliopolitana.



PRINCIPALES ACONTECIMIENTOS
POLÍTICOS CULTURALES SINCRONISMO CON EL MUNDO ORIENTAL
- Seneferu funda la IV dinastía - Expediciones en busca de madera a Biblos y Punt - Creta: Minoico Antiguo
- Privatización de la tierra - Pirámides de Dahshur y Meidum  
- Expediciones a Nubia, Libia y Sinaí - Idealismo en el arte y calidad estatuaria : estatuas de Rahotep y Nefer, etc.  
- Reinado de Jufu. Crece en importancia el cargo del visir - Construcción de las “Grandes Pirámides de Guiza”. Edificación de los “Templos del Valle” y la calzada de comunicación entre templo y pirámide
- Privilegios del clero durante el reinado de Menkaura - Primeras esfinges. Gran Esfinge de Guiza
- Agitación interna y desórdenes sociales. - Grandes mástabas de Guiza
- Reinado de Shepseskaf. Preeminencia del clero de Ra - Aparece el nombre real en “cartuchos”

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